Este cuadro fue pintado en el año 1618 por Anton Van Dyck; quién lo realizó durante su etapa joven. Debido a la estrecha relación que mantuvo con su maestro, el también pintor Rubens; este cuadro fue el regalo que le entregó en agradecimiento en 1621, antes de que se marchase a Italia. A la muerte de Rubens, el cuadro lo adquirió Felipe IV, quien destinó la obra a El Escorial.
Es un cuadro de óleo sobre lienzo, con unas dimensiones de 223x196 cm, en el que se muestra la influencia veneciana de sus primeros años como pintor.
El tema que trata el cuadro es el que corresponde con la colocación de la corona de espinas a Jesús, relatado en el evangelio de Marcos 15, 16-20. En este fragmento, se cuenta como los soldados le colocaban un manto de color púrpura y, tras coronarle con una corona que habían realizado a base de espinas, le saludaban diciendo: ¡Salud, rey de los judíos!. Además de golpearle con una caña y escupirle, se arrodillaban y le rendían homenaje.
Inicialmente hay que señalar que aparece como figura principal Jesús, siendo por tanto el elemento más importante y destacable de la obra. A su alrededor se pueden apreciar las figuras de otros cinco hombres más la de un perro, encontrándose todos en el mismo plano; y en un plano más secundario, tras unas rejas, otros dos hombres.
En esta obra, Jesús aparace sentado, atado y semidesnudo, cubierto unicamente por una túnica azul (siendo este color utilizado para representar la grandeza), que es la que le pusieron los soldados en lugar de sus ropajes; estando así desprotegido y expuesto. En su rostro se puede observar, tanto la sangre de los golpes recibidos, como su expresión de serenidad, apareciendo con los ojos cerrados y sin tensión alguna en sus músculos.
De los hombres que se encuentran a su alrededor dispuestos en forma circular, destacan de forma especial el verdugo, que se encuentra justo detrás de Jesús, sujetando con fuerza su hacha. En su rostro se puede apreciar una expresión de distanciamiento, como si él sólo fuera un observador que ejecutará más tarde la condena. Aunque Jesús murió en la cruz, y no debido a una decapitación, la responsabilidad de semejante condena no sólo recayó en Pilato, que fue el que determinó su final, sino del hombre que tenía que supervisar que se cumplía.
También destaca el soldado que le coloca la corona de espinas, que se encuentra totalmente protegido por su armadura, como si necesitase que ésta le diera una seguridad y valentía que por momentos parecen estar ausentes. Este soldado se encuentra en tensión y su semblante refleja el agotamiento por realizar un gran esfuerzo además de un gran sentimiento de superiodad .
Asimismo sobresale la figura de un hombre que se encuentra arrodillado, con una de sus rodillas hincadas en el suelo, ofreciendo a Jesús una caña. Esta caña representa el cetro de un rey, refiriéndose al gran poder que ejerce el rey de los judíos, alimentando así las burlas contra Jesús. Su actitud es totalmente desafiante frente al símbolo de grandeza que Jesús, como hijo de Dios, representa.
Por último, se puede tener en cuenta al perro y a los dos hombres que aparacen tras las rejas; ya que esta obra fue realizada en varias partes; y justo ésta se añadió posteriormente, una vez la obra ya había sido acabada. De este modo, se muestra como Jesús fue tratado incluso con una mayor dejadez y falta de respeto que cualquier otro acusado, además de una ausencia de cualquier gesto de humanidad posible, privándole de una mínima intimidad, y careciendo a su vez de un lugar más alejado para que se procediera con su juicio y condena.
Se podría resaltar finalmente el hombre que viste una túnica de color rojo, que podría representar una alegación al diablo, como un intento de victoria del mal sobre el bien, en un momento de más debilidad de Jesús. Por el contrario, también podría interpretarse como una alegoría a la sangre que Jesús hubo de derramar por nosotros, para poder salvarnos.
Habría que señalar finalmente que en este cuadro se aprecian las diagonales características del Barroco, aunque con una fuerza algo menor; mientras que las rejas que se encuentran al fondo son las que acentúan la verticalidad. En suma, la obra está muy bien estructurada y pensada, de modo que nada queda al azar. Quizás se pueda destacar que llegó incluso a situar a los personajes que rodean a Jesús en forma circular, haciendo así referencia al tema de esta obre: la corona de espinas.
Marta Monje 2ºB